martes 20 de octubre de 2009

Cap. M2


La resistencia al fuego se determina mediante ensayos capaces de medir la estabilidad física portante, la emisión de gases por la cara opuesta al chamuscamiento y la resistencia del ente al paso del fuego a través de sí mismo. Por otro lado, la reacción al fuego se obtiene de la magnitud que presenta el ente para favorecer la combustión y desarrollo del mismo. La conjunción de ambas magnitudes expresan el comportamiento de un ente ante el fuego y el calor. Esta última se clasifica siguiendo una escala eme: M0 ente no combustible ante acción determinada y por lo tanto no reactivo, M1 ente combustible pero no inflamable, M2 ente moderadamente inflamable, M3 ente de inflamabilidad media, M4 ente altamente inflamable. En 1932, B. le añade a un M2, unas patitas y un calibre 50, ma deuce, y comienza a matar gente. Lo que B. no sabía es que otro M. ya había descubierto a M2 muchos años antes, en la constelación de Acuario, con un diámetro de unos 175 años luz, con lo que el invento de B. en realidad, no resultó ser más que una baratija matahombres y que, en realidad, la reacción al fuego del mismo, medida según la escala eme, no es comparable con la reacción al fuego de M2, puesto que ésta última, guarda en su interior tal combustible que en caso de desearlo mataría no sólo unos pocos hombres de un plumazo, sino a generaciones completas. Por otro lado, los niveles de resistencia al fuego que una humana presenta son más elevados que los niveles masculinos, en condiciones de laboratorio similares; sin embargo, el grado de resistencia del ente masculino al paso del fuego es mayor, por lo que, resolviendo la ecuación resultante, el grado de estabilidad física portante deberá ser mayor en la mujer para optimizar la reacción.
Mi grado de resistencia al fuego es casi ilimitada, no así el grado de reacción, que podría escalarse en un M2. De ahí el título de este post. Por lo tanto, presentando una escala M2 de reacción al fuego, colocándome en Acuario M2, con un M2 entre las manos…

Imágen: Sulfato cúprico
 
escrito por Alicia a las 13:56, | 1 comentarios
miércoles 15 de julio de 2009

Lejos de casa, dos

Un hombre (llamémosle Z) caminará por la arena dirección al mar; caminará lento, con los brazos caídos, sin movimiento apenas. Sin duda, la arena debería quemarle los pies, pero parecerá no molestarle. Continuará andando, con paso constante, ya dentro del agua, en línea recta. Cuando el agua salada le llegue a la altura de los hombros dará la vuelta y caminando en sentido contrario acabará saliendo del agua, de nuevo la arena ardiente y por fin bajo su sombrilla se encasquetará su sombrero de paja y abrirá su periódico, por sexta vez hoy.

San Pedro del Pinatar provoca en nosotros:
Uno: A vista de pájaro, un aumento desmesurado en los niveles de aprobación de nuestra escala estética. De ahí el post anterior. Añado; la Teoría de Darwin deja de ser teoría falsacionista (modus tollendo tollens). Darwin no visitó nunca San Pedro del Pinatar.

Existen organismos que se reproducen y la progenie hereda características de sus progenitores, existen variaciones de características si el medio ambiente no admite a todos los miembros de una población en crecimiento. Entonces aquellos miembros de la población con características menos adaptadas (según lo determine su medio ambiente) morirán con mayor probabilidad. Entonces aquellos miembros con características mejor adaptadas sobrevivirán más probablemente.

Dos: El descanso del ser humano tras una vida de sufrimiento y trabajo, el alivio, la siesta, la suspensión de toda tarea impertinente dilatada día a día, se torna soledad absoluta, no deseada, amarilla y ciertamente agonizante. Frente a ello, el éxtasis de las nuevas generaciones, que no sólo no huyen de semejante actitud sino que la imitan en escenarios lentos y apocados, se extingue cual ola de mar al llegar a la playa.



Tres: Las manías y extravagancias que dicha soledad origina en el hombre, no podrán ser justificadas si van envueltas en algo así como camisones de colores chillones, rulos verdes, zapatillas de estar en casa, sorbiendo batidos de chocolate en una terraza (en el caso de tratarse de una mujer); reloj de oro y calzonas aseguradas con cinturón por encima de enormes barrigas, sin camisa (para el caso masculino).

Cuatro: Menos mal que la luna no se escandaliza de semejantes aberraciones y sigue brillando para todos, tan bella, rodeada de estrellitas titilantes, el mar su espejo y la noche, que todo lo cubre y oculta, tan al punto. La terraza del bahía como un nomeolvides, un poco de aire para respirar.

Cinco: Y volviendo sobre mismo tema, ya lo dice José Luis, la democracia no es justa. Creo que he franqueado la línea del no ser demócrata para bautizarme como antidemócrata. Espero que se me pase esta, igualmente vana, religión y todo vuelva a la normalidad.

Seis: La resolución. Ante un mundo inoperante y destructivo, la mujer cuenta con un arma nuclear. Me voy a poner a parir hijos a tutiplén, crearé un pequeño ejercito de niñas con coletas y niños repipis e insolentes, grandes sabios todos, a lo Mafalda.

Siete: Siempre que llegas a casa me pillas en la cocina. El trasvase Tajo-Segura. La crema para el sol. Vamos a mi habitación. Abba. Tiene que llover. Las bicis. El gitano croata. El futbol y el cojo oriundo. Los sobreros de paja y las gorras. El agua. La mamá del bañador verde…

Ocho: El mayor placer: la vuelta a casa. Tú sofá, tu retrete, tu cama, tu bañera, tu tele, tus libros, tu nevera vacía, tu atasco de cada mañana, tu mierda de trabajo, tu pareja que te grita, el asfalto que quema, el niño que llora, y ahora vuelta a la dieta y deja de fumar, de beber y vete de compras al centro comercial que ya estamos en septiembre y toca renovarse o morir. Prefiero morir. Menos mal que el hombre, por lex natura se adapta a todo. Yo me quedo con mi sombrero de largas pajas que recogí del suelo.

...mercaderes, traficantes,
mas que nausea dan tristeza,
no rozaron ni un instante
la belleza...
 
escrito por Alicia a las 20:53, | 4 comentarios
martes 14 de julio de 2009

Lejos de casa
Kundera y el Nomeolvides

Cap. R3
…Se dijo: cuando el asalto de la fealdad se vuelva completamente insoportable, compraré en la floristería un nomeolvides, un único nomeolvides, ese delgado tallo con una florecita azul en miniatura, saldré con él a la calle y lo sostendré delante de la cara con la vista fija en él para no ver más que ese único hermoso punto azul, para verlo como lo último que quiero conservar para mí y para mis ojos de un mundo al que he dejado de querer. Iré así por las calles de Paris, la gente comenzará pronto a conocerme, los niños irán corriendo pronto tras de mí, se reirán de mi, me tirarán cosas y todo París me llamará: la loca del nomeolvides…

Siguió su camino: con el oído derecho registraba la marea musical, el golpear rítmico de la percusión que llegaba hasta ella desde las tiendas, las peluquerías, los restaurantes: en el oído izquierdo caían todos los sonidos de la calzada: el zumbido monolítico de los coches, el ruido aplastante del autobús que se ponía en marcha. Después la atravesó el sonido agudo de una motocicleta. No pudo evitar ponerse a investigar de inmediato quién le producía ese dolor físico: una chica con vaqueros, con el pelo negro ondeando tras ella, erguida en una pequeña motocicleta como si estuviera ante una máquina de escribir; la motocicleta no tenía silenciador y hacía un ruido horrendo.

Agnes recordó a la joven que había entrado unas horas antes en la sauna para enseñarles su yo, para obligar a otros a aceptarlo, exclamando ya desde el umbral que odiaba la ducha caliente y la modestia. Agnes estaba segura de que era la misma motivación la que llevaba a la chica del pelo negro a desmontar el silenciador de la motocicleta. No era la máquina la que hacía ruido, era el yo de la chica de pelo negro; aquella chica, para hacerse oír, para penetrar en la conciencia de los demás, había fijado a su alma el ruidoso escape del motor. Agnes miraba el pelo ondulante de aquella alma ruidosa y se daba cuenta de que deseaba intensamente la muerte de la chica. Si ahora chocase contra el autobús y quedase en medio de un charco de sangre en el asfalto, Agnes no sentiría horror ni tristeza, sólo satisfacción…

Kundera, Milan. La inmortalidad
 
escrito por Alicia a las 18:07, | 3 comentarios
jueves 2 de julio de 2009

Patti Smith

O. murio de sobredosis. Bueno, en realidad se tiró por la ventana de su habitación, la que da al patio interior. Esa noche todos estabamos asomados al patio interior, esperando. Todos vimos como se balanceaba y arrojaba al vacío. Todos.
Él siempre decía que le recordaba a Patti. Digo yo que sería por los sombreros, por lo flaca, o por la voz que se me pone cuando bebo ginebra, ¡vaya usted a saber! Por entonces, yo no sabía ni quien era esa.



Vivo mirando una estrella,
siempre en estado de espera.

Bebo a la noche ginebra,
para encontrarme con ella.


Patti Smith. Because the night
Extremoduro. Standby
 
escrito por Alicia a las 21:58, | 3 comentarios

Antología Clásica Japonesa
Las manos de Utamaro


Oportuno eco. Rumor en la escalera. ¡¿Camille?! Me asomo a la ventana. Un minibus se ha detenido justo enfrente, y de él se desprenden volubles quimonos blancos con pies, como sábanas limpias al salir de mi secadora. ¡¿Camille?, asómate! Se infiltran en el portal, demasiado estrecho, revuelo de hablas ignotas, asciende un anómalo olor a flor de cerezo. Abro la puerta y me ladeo apoyada en la barandilla, espío por el hueco de la escalera. Pero oiga, ¿Qué hacen?! Con pinceles alargados garabatean las paredes. ¡Lo están poniendo todo perdido! ¡Pero qué! No escuchan, no entienden, ni yo adivino. Letras azules, negras, granates, en el mármol, junto a los buzones, en las puertas. Algunos suben al primer piso, no queda espacio, no hay pared suficiente. Retrocedo, furtiva entro en casa. Camille interroga con sus ojitos redondos. No se, pintarrajean en las paredes, no entiendo lo que pone.

aki no ta no
kariho no io no
toma wo arami
waga koromode wa
tsuyu ni nuretsutsu
(entre 626-671)
campos de otoño
la choza, humilde choza,
con su techo de paja,
y mis mangas mojándose,
noche tras noche, de rocío

suminoe no
kishi ni yoru nami
yoru sae ya
yume no kajoiji
Hitome yokuramu
(año 907)
¿podrías evitar
los ojos que te espían sin descanso
en el camino de los sueños
como esas olas que se acercan de noche
a la playa de Suminoe?

fuku kara ni
aki no kusaki no
shiorureba
mube yamakaze o
arashi to iuramu
(finales s. IX)
es su terrible soplo
el que dejó a las hojas otoñales
arrasadas, marchitas,
por eso llaman destructor
a ese viento de la montaña

aimite no
nochi no kokoro ni
kurabureba
mukashi wa mono wo
omowazarikeri
(entre 906-943)
si los comparo
al sentimiento que me embarga
después de haberte conocido,
mis antiguos tormentos
me parecen insignificantes

hisakata no
hilari nodokeki
haru no hi ni
shizugokoro naku
hana no chiruramu
(entre 905-907)
en la serena luz
de un sol siempre radiante
en los días primaverales,
¿por qué las flores nuevas del cerezo
se dispersan como agitados pensamientos?

yo wo komete
tori no sorane wa
hakaru tomo
yo ni Ôsaka no
seki wa yurusaji
(entre 966-1027)
aunque imitéis el canto
del gallo a media noche,
no podréis engañar al centinela,
y nadie abrirá en Osaka
la barrera del Monte del Encuentro

se wo hayami
iwa ni sekaruru
takigawa no
warete mo sue ni
awamu to zo omou
(entre 1119-1164)
aunque la rápida corriente
sea dividida por las rocas
que retienen su curso,
sé que las aguas volverán a correr
para unirse de nuevo

akikaze ni
tanabiku kumo no
taema yori
moreizuru tsuki no
kage no sayakesa
(entre 1090-1155)
entre las nubes
que empuja el viento del otoño,
mira cómo la luna
radiante y fría se abre paso
flotando sobre el cielo

yo no naka yo
michi koso nakere
omoiiru
yama no oku ni mo
shika zo naku naru
(entre 1114-1204)
busqué refugio lejos,
en la profundidad de estas montañas,
pero aun aquí
escucho día y noche
los bramidos del ciervo

La bella mujer de Utamaro nos descubre lo que una musa de grabados shunga debe saber sobre el arte del amor y el placer. Camille memoriza cada palabra, cada uno de sus movimientos por la habitación. La pintura de Utamaro brota de sus manos; resbalará esta noche en nuestros sueños, tiñéndolos de azul.

Flores de Lirio
pondré en mis pies, cordones
de mis sandalias
(entre 1644-1694)

Autores:
Emperador Tenji, Fujiwara No Toshiyuki, Fun’ya No Yasushide, Ki No Tomonori, Fujiwara No Atsutada, Sei Shônagon, Emperador Sutoku, Fujiwara No Akisuke, Fujiwara No Shuzei, Matsuo Bashô

Foto: Geisha (autor desconocido, 1918 aprox.)
Utamaro, Kitagawa (1753-1806)
 
escrito por Alicia a las 21:34, | 1 comentarios
miércoles 24 de junio de 2009

Cortázar, Simon, el fuego en azul

Cap. M1
Anoche salí a pasear.
Andaba sin buscar pero sabiendo que andaba para encontrar.

Ahora mi pelo huele a lumbre y hoguera. San Juan, San Julio, ¿qué mas da quién sea el santo de mi devoción si todos huelen igual? a lápiz azul, a piedra, a setos recién recortados de la Plaza de Oriente, a vencejos negros que comen mariposas al amanecer y en la tarde, a río, a campanas.

Alban Heruin, el día del sol, la noche de la fecundidad o del Apocalipsis.
Oh! habitantes de Proterva, inclinaos, que no hay cielo en la Rayuela, no hay infierno, sólo nuestros cuerpos, nuestras palabras equivocadas y la serpiente. Es sencillo hablar y no decir nada.
Difícil conversar en el silencio. Pero, tú y yo somos maestros.



Julio permanecerá en casa, mientras los clavos sigan torcidos, los piolines cuelgen de las cortinas y Emilie (o Alicia, o quién quiera que sea) le regale flores



Tantas veces me había bastado asomarme, viniendo por la rue de Seine, al arco que da al Quai de Conti, y apenas la luz de ceniza y olivo que flota sobre el río me dejaba distinguir las formas, ya su silueta delgada se inscribía en el Pont des Arts, a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro, inclinada sobre el agua. Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico.. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.. Ya para entonces me había dado cuenta de que buscar era mi signo, emblema de los que salen de noche sin propósito fijo, razón de los matadores de brújulas.. Nunca te llevé a que madame Leonie te mirara la palma de la mano, a lo mejor tuve miedo de que leyera en tu mano alguna verdad sobre mí, porque fuiste siempre un espejo terrible, una espantosa máquina de repeticiones, y lo que llamamos amarnos fue quizá que yo estaba de pie delante de vos, con una flor amarilla en la mano, y vos sostenías dos velas verdes y el tiempo soplaba contra nuestras caras una lenta lluvia de renuncias y despedidas y tickets de metro.. Y todo el mundo enfurecido, hasta yo con el azúcar apretado en la palma de la mano y sintiendo como se mezclaba con el sudor de la piel, como asquerosamente se deshacía en una especie de venganza pegajosa, esa clase de episodios todos los días.



Ya quemamos los hospitales, las escuelas, las librerías, cafeterías y todo lo demás. Nada permanece, lo esencial es invisible.. J.


Julio Cortázar. Rayuela
Emilie Simon. Flowers, Alicia y Desert
 
escrito por Alicia a las 4:32, | 8 comentarios
sábado 13 de septiembre de 2008

Éxodo y Metamorfosis


Desperté,
y las maletas ya estaban preparadas. Camille no lograba mantener el mechón de pelo sujeto en su recogido. Se miraba en el espejo.
Estiré mis seis patitas y bajé fatigosamente de la cama. Cargué todos los zarrios sobre mi coraza de dura quitina y me largué. Sin despedidas. Sin más.


Dejé de ser la del 7º-C para convertirme en la nueva residente del 3º-3ª.
Mis vecinos permanecieron durante largos días-meses sumergidos en cajas, ahogados bajo el cartón, cubiertos de polvo y agua, intentando indagar tras el agujero de la mirilla. Aún muchos siguen ahí, esperando la fuga.
Los estantes se van saturando, el aparador esta lleno. No creo que todos puedan quedarse. Al otro lado de la puerta muchos esperan.

Se me cayeron algunas patitas. Ahora ya sólo me quedan dos. Dos piernas, dos brazos, dos ojos, dos conciencias; como todo el mundo.

Balcones, con enormes columnas, iluminan la estancia. Satie ondula por la casa desde el patio interior. Comienza la deuxième part. O la tercera o la cuarta, ya he perdido la cuenta...
Volvemos a empezar.


 
escrito por Alicia a las 22:55, | 8 comentarios

 
escrito por Alicia a las 22:50, | 0 comentarios
martes 20 de mayo de 2008

La llamada

Duermevela en la habitación azul. Suena el teléfono. A cientos de kilómetros preguntan por Luna. Insisten. Silencio. Alicia reniega: – Creo que fui yo… ¿Mery?

Ocho o nueve años atrás. Ya perdí la cuenta. Otra habitación. Otra escalera, otros pasillos eternos alumbrados con apliques de mínima luz amarillenta. Asturiana, gallega, extremeña, ¡menuda mezcla!, pero el batido salió bien, ¡salió perfecto!

Habitación 1: Una pequeña imagen gótica de perfume colgada en la pared, horarios de colores fosforitos, una radio que va y viene, su cabello eternamente largo, sus camisetas negras, un amigo mexicano, otro con colmillos, su rodilla dolorida y sus jeringuillas.

Habitación 2: Un edredón de colores, un portafotos, una canción sobre su Lunita que cantaba cuando se atascaban las tuberías del lavabo donde se maquillaba, una sonrisa eterna, Poder Latino y Macaco.

Habitación 3: El cristal de aquella cabina de teléfono de Alonso Martínez, una guitarra, flores azules en la ventana y en los azulejos amarillos, un Che Guevara.

Y por las noches en cada habitación tres en una cama, apoyadas en la pared mirando la nada… o en las calles de Madrid hasta el amanecer: Malasaña por norma, el Palma 3, el Fobia, el Guetto ¿Lot o el accidente en Gran Vía?, el de Albacete, un cumpleaños y el póster que le dibujé ¿te acuerdas?, esas espirales que ahora dibujo en mi nueva casa. El asqueroso garito en Luchana más cerca ya de la cama, del sueño y del dolor de pies: las cucarachas y los borrachos. La plaza de Mapfre, los fachas y las chaquetas, porque hacía frío. Y ¡a esperar al panadero! Patricia: su falso pelo, su falso color de ojos. Las grasientas comidas con bandeja. Los gritos en el pasillo…

Meri,
Lo que fuimos aún lo guardamos, lo atesoramos. Las tres. Podrás estar a miles de kilómetros pero nuestras vidas tan distintas ahora, siguen coincidiendo en muchas canciones, muchos libros, muchas frases, una simple llamada de teléfono. Siempre fuiste de todas la más fuerte, lo sigues siendo. Sólo tienes que rebuscar entre las cartas, entre los papeles viejos, las viejas cintas de casete para darte cuenta. Coño! ¡A ver si te acercas por los madriles ¡ya verás cómo al final la montamos!

Remember…

Habitación 1:

Forever and one. Helloween

Habitación 2:

Luna Bonita. Marcela Moreno

Habitación 3:

Leaves. The Gathering
 
escrito por Alicia a las 1:41, | 8 comentarios
lunes 5 de mayo de 2008


 
escrito por Alicia a las 21:54, | 5 comentarios

Hernández, Miguel



Una querencia tengo por tu acento

una apetencia por tu compañía
y una dolencia de melancolía
por la ausencia del aire de tu viento.

Paciencia necesita mi tormento,
urgencia de tu garza galanía,
tu clemencia solar mi helado día,
tu asistencia la herida en que lo cuento.

¡Ay querencia, dolencia y apetencia!:
tus sustanciales besos, mi sustento,
me faltan y me muero sobre mayo.

Quiero que vengas, flor, desde tu ausencia.
a serenar la sien del pensamiento
que desahoga en mí su eterno rayo.

De: El rayo que no cesa
 
escrito por Alicia a las 21:46, | 3 comentarios
domingo 4 de mayo de 2008

Dickinson, Emily


Bueno es soñar. Despertar es mejor
si se despierta en la mañana.
Si despertamos a la media noche,
es mejor soñar con el alba.

Más dulce el figurado petirrojo
que nunca alegró el árbol,
que enfrentarse a la solidez de un alba
que no conduce a día alguno.

(Para RPV)


Emily y Alejandra toman el té abajo, en la terraza del Chien Qui Fume.
Alejandra se ha cortado el pelo de nuevo y Emily estrena vestido blanco.

Hace sol aquí, ha llegado la primavera aunque ninguna de ellas consiguió dejar de fumar. Camarero: agua y absenta, por favor.


Emily:
Dos veces terminó mi vida antes del fin
Queda aún por ver
Si la eternidad revelará
Un tercer suceso para mí

Tan gigantesco, tan imposible de concebir
Como los dos que ya viví.
La separación es todo lo que del cielo sabemos
Y todo lo que necesitamos del Infierno

Alejandra:
Del otro lado de la noche
la espera tu nombre,
tu subrepticio anhelo de vivir,
¡del otro lado de la noche!
Algo llora en el aire,
los sonidos diseñan el alba.
Tú piensa en la eternidad.


Primer poema: Bueno es Soñar, E. Dickinson
Segundo Poema: [s.n.], E. Dickinson
Tercer Poema: Adaptación de Poema para Emily Dickinson, A. Pizarnik
 
escrito por Alicia a las 23:25, | 0 comentarios
domingo 27 de abril de 2008

Vida de una Manzana

Hay una manzana podrida en una esquina del patio interior.



En: http://es.youtube.com/watch?v=LLvAK_vfUuw
 
escrito por Alicia a las 22:18, | 0 comentarios

Nadie es libre.
Hasta los pájaros están
encadenados al cielo


 
escrito por Alicia a las 12:51, | 9 comentarios
viernes 18 de abril de 2008

Handke, Peter



Protagonistas: una casa, un parque, un supermercado, la Mujer
Secundarios: Bruno, el niño, la profesora, el editor,…
Plano cinematográfico
Y de nuevo: Hopper o algo así..

En casa, la mujer estaba de pie ante el espejo y se miró largo rato a los ojos; no para observarse sino como si esto fuera una posibilidad de reflexionar sobre sí misma con calma. Empezó a hablar en voz alta: Pensad lo que queráis. Cuanto más creáis poder decir sobre mí, tanto más libre de vosotros voy a estar. De vez en cuado me parece como si lo que uno sabe de nuevo sobre la gente, en el mismo momento deja de ser válido. Si en el futuro alguien me explica cómo soy –aun en el caso de que quiera halagarme o darme fuerzas-, no voy a consentir tal insolencia. Estiró los brazos: apareció un agujero en el jersey, bajo una axila; metió un dedo.

La Mujer Zurda, P. Handke
(Para la Srta. Pelo)
 
escrito por Alicia a las 15:48, | 13 comentarios
domingo 13 de abril de 2008

Francisco Umbral, Edith Piaf

La Môme Piaf continua cantando bajo el umbral de la casa de enfrente, donde viven las hijas de Mnemosina. Lleva años haciéndolo. Decidió no crecer nunca y sigue viviendo con 18 años en el umbral, las Musas cuidan de ella y a mí, la verdad, me complacen mucho sus canciones.



-O las viejas amantes, que te daban aún su tristeza, su fidelidad, un perfume de hogar, duplicidades tristes, su frecuencia, su costumbre, amarlas en altas buhardillas con hedor de patio, en atardeceres adúlteros, la melancolía semanal de sus cuerpos, la soledad de sus cuartos, tan cuajada de desencanto, siempre en una red de medias cosidas, y las palabras viejas que venían de sus bocas. Las viejas amantes, tan fieles, una ropa con sudor de mujer que se enfría en la memoria y huele.

Otro Umbral permaneció anoche sin luz.
(Ahora más alto, la música sigue)
-Miro a veces los días que pasan como huecos, la luz adolescente que se seca en las copas, el relieve del tiempo granado en las muchachas y el milagro de todo que cuaja sin ser visto. Miro el oro caliente que queda abandonado cuando los niños pierden su inocencia en la tarde, y recojo despacio, con manos de mendigo, el color de la música y el aire de la vida

(Ya grita, la música continúa)
-Me siento un Magritte, un personaje de Magritte, un cuadro de Magritte cuando voy con mi barra de pan a través del mediodía como una lanza de oro obrero para arremeter contra los gules del cielo. Vivo dentro de un cuadro de Magritte y soy el vecino que pasa, me fisgo a mí mismo en los escaparates

Me asomo un poquito al balcón, le oigo desgañitar. Me inclino un poco más. Veo un trozo de cabeza medio calva, el resto con pelo gris, largo y despelujado, termino sacando todo el cuerpo. Sí, es Francisco, desnudo (bueno con bufanda), gritando desde su balcón que está bajo el mío. Varias musas le miran a través de sus cristales, se ríen de él, le señalan. Abro la puerta, bajo un piso y llamo fuerte a su puerta: ¡Francisco! ¡Francisco ábreme! La música cesa pero el continúa, me dejo resbalar hasta quedar sentada en el suelo, allí hoy, sigo tocando su puerta. Él sigue gritando en nuestras cabezas.

Qué estúpida la plenitud del día. ¿A quién engaña este cielo azul, este mediodía con risas?



Mortal y Rosa. Umbral, F.
L' Accordeoniste. Piaf, E.
Foto: Pedro Carrillo Rubio (el mejor bibliotecario, entre otras cosas)
 
escrito por Alicia a las 22:26, | 3 comentarios
lunes 31 de marzo de 2008

Rothko, Mark



Un fuerte olor a trementina sube por la escalera colándose bajo mi puerta. Apesta a azul eterno, a ojos opalinos, a un ensayo de última noche. ¿Por qué si es más sencillo llorar que tragar, él prefiere dormir con la radio encendida?
Podríamos comer ortigas de esas que se exterminan de los campos azules y emborracharnos con humos y azufre amarillo. Entonces intoxicaríamos nuestras células y quizá así viviríamos más a gusto, menos tiempo; pero acaloradamente, acompañados por bacilos humanos y hormonas heridas de sangre coagulada.
Ahora el azul es afónico. Abro mi puerta y me asomo a la escalera. Silencio. Solo se escucha un leve susurro de suicidio sigiloso.

a R.B.



 
escrito por Alicia a las 0:02, | 22 comentarios
domingo 30 de marzo de 2008

Mallarmé, Rossetti, Hopper


Encuentro sibilino y tormentoso en la habitación 931, Hopper espía por el ojo de la cerradura.


Hoy no vengo a vencer tu cuerpo, oh bestia llena
de todos los pecados de un pueblo que te ama,
ni a alzar tormentas tristes en tu impura melena
bajo el tedio incurable que mi labio derrama.

Divagar
por la doble avenida de tus piernas,
recorrer la ardiente miel pulida,
demorarme, y en el promiscuo borde,
donde el enigma embosca su portento,
contenerme.

Pido a tu lecho el sueño sin sueños ni tormentos
con que duermes después de tu engaño, extenuada,
tras el telón ignoto de los remordimientos,
tú que, más que los muertos, sabes lo que es la nada.

El dedo titubea, no se atreve,
la tan frágil censura traspasando-
adherido triángulo que el elástico alisa-
a saber qué le aguarda.

Porque el Vicio, royendo mi majestad innata,
con su esterilidad como a ti me ha marcado;
pero mientras tu seno sin compasión recata
un corazón que nada turba, yo huyo, deshecho,
pálido, por el lúgubre sudario obsesionado,
¡con terror de morir cuando voy solo al lecho!

A comprobar, por fin, el sexo de los ángeles


Mallarmé vs. Rossetti

Angustia vs. De los pubis angélicos

Pintura: Habitación de hotel, Hopper, 1931

 
escrito por Alicia a las 23:20, | 1 comentarios
domingo 23 de marzo de 2008

Jarry, Alfred



Lo que está leyendo no está escrito aquí. Alfred Jarry no existe ni vive aquí. Usted es Usted, por mucho que se mire al espejo y vea cada día algo diferente.

Obra principal: Ubu Roi, drama en cinco actos, en prosa, restituido integralmente tal y como fue representado por las marionetas del Teatro de Phynanzas en 1880, fue publicado por la editorial Mercure de France en junio de 1896.
La primera representación tuvo lugar el 10 de diciembre de 1896 en el Théâtre de L`Ceuvre, lugar donde se conservan las marionetas que representaron todas y cada una de las Gestas de Ubú.
Se tardó más de 15 minutos en lograr que la sala guardara silencio. El discurso preliminar de Jarry escandalizó a no poco público, que abandonó sus butacas. El resto de los asistentes se dividió en dos bandos: los entusiastas que aplaudían enloquecidamente, y los que se mofaban y silbaban. En el patio de butacas se desencadenaron verdaderos combates a puñetazos... Mallarmé permaneció sentado y callado, esperando a ver algo más de ese "personaje prodigioso" a cuyo autor dirigió una carta al día siguiente.


Creador de la denominada Patafísica, movimiento cultural surgido en la segunda mitad del siglo XX, vinculado al surrealismo. El nombre proviene de la obra de Alfred Jarry, quien lo acuñó en su obra "Gestas y opiniones del doctor Faustroll, patafísico". A raíz de su lectura, algunos admiradores empezaron a practicar una ciencia paródica llamada patafísica, dedicada al "estudio de las soluciones imaginarias y las leyes que regulan las excepciones".


“Sin duda se recordará este reciente y lamentable asunto: al ser practicada la autopsia, se halló la caja craneana de un agente de policía vacía de todo rastro de cerebro y rellena, en cambio, de diarios viejos.
La opinión pública se conmovió y asombró por lo que fue calificado de macabra mistificación. Estamos también dolorosamente conmovidos, pero de ninguna manera asombrados. No vemos por qué se esperaba descubrir otra cosa que la que se ha descubierto efectivamente en el cráneo del agente de policía. La difusión de las noticias impresas es una de las glorias de este siglo de progreso; en todo caso, no queda duda de que esta mercadería es menos rara que la sustancia cerebral. ¿A quién de nosotros no le ha ocurrido infinitamente más a menudo tener en las manos un diario, viejo o del día, antes que una parcela, aunque fuera pequeña, de cerebro de agente de policía? Con mayor razón, sería ocioso exigir de esas oscuras y mal remuneradas víctimas del deber que, ante el primer requerimiento, puedan presentar un cerebro entero. Y, por otra parte, el hecho está allí: eran diarios.El resultado de esta autopsia no dejará de provocar un saludable terror en el ánimo de los malhechores. De aquí en más, ¿cuál será el atracador o el bandido que vaya a arriesgarse a hacerse saltar la tapa de su propio cerebro por un adversario que, por su parte, se expone a un daño tan anodino como el que puede producir una aguja de ropavejero en un tacho de basuras? Quizás, a algunos demasiado escrupulosos pueda parecerles en cierta manera desleal recurrir a semejantes subterfugios para defender a la sociedad. Pero deberán reflexionar que tan noble función no conoce subterfugios.
Sería un deplorable abuso acusar a la Prefectura de Policía. No negamos a esta administración el derecho de munir de papel a sus agentes. Sabemos que nuestros padres marcharon contra el enemigo calzados con borceguíes también de papel y no ha de ser eso lo que nos impida clamar indomable y eternamente, si es necesario, por la Revancha. Pretendemos solamente examinar cuáles eran los diarios de que estaba confeccionado el cerebro del agente de policía.Aquí se entristecen el moralista y hombre culto. ¡Ah!, eran La Gaudriole, el último número de Fin de Siécle y una cantidad de publicaciones algo más que frívolas algunas de ellas traídas dé Bélgica de contrabando.He ahí algo que aclara ciertos actos de la policía, hasta hoy inexplicables, especialmente los que causaron la muerte de héroe de este asunto.
Nuestro hombre quiso, si recordamos bien, detener por exceso de velocidad al conductor de un coche que se hallaba estacionado, y el cochero, queriendo corregir su infracción, sólo atinó, lógicamente, a hacer retroceder su coche. De allí la peligrosa caída del agente, que se hallaba detrás. No obstante, recobró sus fuerzas, luego de unos días de reposo, pero, al ser intimado a recobrar al mismo tiempo su puesto de servicio, murió repentinamente.La responsabilidad de tales hechos atañe indudablemente a la incuria de la administración policial, que en adelante controle mejor la composición de los lóbulos cerebrales de sus agentes, que la verifique, si es menester, por trepanación, previa a todo nombramiento definitivo; que la pericia médico-legal sólo encuentre en sus cráneos... No digamos una colección de La Revue Blanche y de Le Cri de Paris, lo cual sería prematuro en una primera reforma; tampoco nuestras obras completas: a ello se opone nuestra natural modestia, tanto más que esos agentes, encargados de velar por el reposo de los ciudadanos, constituirían más bien un peligro público con la cabeza así rellenada.
He aquí algunas de las obras recomendables en nuestra opinión para el uso; 1) El Código Penal, 2) Un plano de las calles de París, con la nomenclatura de los distritos, el cual coronaría el conjunto y representaría agradablemente, con su división geográfica, un simulacro de circunvoluciones cerebrales: se lo consultaría sin peligro para su portador por medio de una lupa, fijada luego de la trepanación; 3) un reducido número de tomos del gran diccionario de Policía, si nos arriesgamos a prejuzgar por su nombre: La Rousse *; 4) y sobre todo, una rigurosa selección de opúsculos de los miembros más notorios de la Liga contra el abuso de tabaco. "

El cerebro del agente de policía. A. Jarry

...En la totalidad de la obra de Alfred Jarry no existen fronteras entre lo razonable y lo no razonable…
 
escrito por Alicia a las 23:49, | 1 comentarios
martes 11 de marzo de 2008

Bukowski, Charles

Si te dije: adelante.

Rectifico. Si te dije: vales.

Rectifico. Si te dije: no sabrías hacer otra cosa.

Rectifico. No quiero que seas escritor, ni pintor, ni poeta, ¿o sí?

El egoísmo del poeta se extralimita cuando la Obra, en su recta final, se apodera del autor de tal manera que llega a inhibir cualquier síntoma anímico, cualquier noción temporal o espacial, cuando sus necesidades básicas se ven anuladas y el terror más grande jamás concebido es incapaz de provocarle el más mínimo rasguño. Es entonces cuando los seres que le rodean comienzan su sufrimiento, su divagar, sus intentos por atraerle de nuevo a un mundo real que éste rechaza por caduco, loco, obsoleto y raro. Ven como se consume por inanición, días sin dormir, neuronas muertas y vuelta al rechazo y abandono de lo cotidiano y rutinario, de la familia, los amigos, las conversaciones, el café con tostadas, el sexo o el paseo con el perro. Algunos, los mejores o los peores, no regresarán nunca. ¿Por qué les gritan Egoístas?¡No piensan en los demás, en los que trabajan, en los que aman! A lo mejor lo que pasa es que tienen envidia de ellos: los poetas.

Dijeron que Céline era un nazi
dijeron que Pound era un fascista
dijeron que Hamsun era un nazi y un fascista.
Pusieron a Dostoievsky frente a un pelotón
de fusilamiento
y mataron a Lorca
le dieron electroshocks a Hemingway
(y vos sabés que se pegó un tiro)
y echaron a Villon de la ciudad (París)
y Mayakovsky
desilusionado con el régimen
y luego de una pelea de enamorados,
bueno,también se pegó un tiro.
Chatterton se tomó veneno de ratas
y funcionóy algunos dicen que Malcom Lowry se murió
ahogado en su propio vómito
borracho.
Crane se tiró a las hélices
del barco o a los tiburones.
El sol de Harry Crosby era negro.
Berryman prefirió el puente.
Plath no encendió el horno.
Séneca se cortó las muñecas en la
bañera (es la mejor manera:en agua tibia)
Thomas y Behan se emborracharon
hasta morir yhay muchos más.
¿Y vos querés ser un escritor?
es esa clase de guerra: la creación mata,
muchos se vuelven locos,
algunos pierden el rumbo y
no lo pueden hacer nunca más.
Algunos pocos llegan a viejo.
Algunos pocos hacen plata.
Algunos se mueren de hambre (como Vallejo).
Es esa clase de guerra:
bajas por todas partes.
Está bien, adelante hacelo
pero cuando te ataquen
por el lado que no ves
no me vengas con
remordimientos.
Ahora me voy a fumar un cigarrillo
en la bañeray luego me voy a ir adormir

Bukowski. Manual de Combate

Tú ahí, que yo me voy de vacaciones.
 
escrito por Alicia a las 20:46, | 5 comentarios

R.1

RECUERDOS DE MI TERCERA MUERTE

Si pudiera recuperar para mi perezosa memoria el Aprendizaje de mis vidas anteriores, nacería con más fuerza, concedería más tiempo al silencio, al pensamiento.
Si tuviera a mano los objetos devocionales que me dieran la certeza de vida permanente, en los que pudiera constatar que ya estuve, me aseguraría de distribuirlos por rincones, por espacios.
No dudo que, aún después de muerta, no importa cuántas veces me toparme con ellos oportunamente, en cualquier lugar del mundo y bajo cualquier otro nombre, para recibir memoria presa de una sabiduría extraviada, de mi acumulado aprendizaje. Serían como las luces de un diario interminable…

Emma Van der Borug
Méjico, 1994

-Que quede dicho de una vez por todas: hay muchas cosas que no quiero saber-
 
escrito por Alicia a las 20:07, | 1 comentarios
miércoles 5 de marzo de 2008

Claudel, Camille


¿Camille? ¿Camille? Ya he vuelto, me enredé un poco ya lo sé. Es que en la puerta de la librería me encontré con Aranofski, que me contó no se qué de un sueño y un réquiem y de un tal Mansell y una canción que se me ha metido en la cabeza. ¿Qué haces? ¿La suplicante? Ya te has decido por ese nombre. ¡Es magnífica! Cuando Rodin vea esta obra rabiará de celos. ¡Ahí se consuma con sus pensamientos y pensadores!

Camille Claudel, escultora, hermana de Paul Claudel, musa y amante del también escultor Auguste Rodin, pasó los últimos 30 años de su vida internada, encerrada en un sanatorio mental a petición de su propia madre. Cuerda y desesperada, Camille escribió numerosas cartas, exigiendo a gritos que la liberaran. Nunca logró salir de allí:

Camille a Paul
Montdevergues, 3 de marzo de 1930.
Querido Paul,
Hoy, 3 de marzo, es el aniversario de mi secuestro en Ville-Evrard: hace 17 años que Rodin y los marchantes de obras de arte me enviaron a hacer penitencia a los asilos psiquiátricos. Después de apoderarse de la obra de toda mi vida sirviéndose de B. para ejecutar su siniestro proyecto me hicieron cumplir años de prisión que bien se merecerían ellos…

…¡Parece que mi pobre taller, algunos pobres muebles, algunos útiles construidos por mí misma, mi pobre menaje todavía excitaban su codicia! Como la imaginación, el sentimiento, lo nuevo, lo imprevisto que surge de un espíritu desarrollado es algo que les está vedado, cerrados de mollera, cerebros obtusos, eternamente ciegos a la luz, les hace falta alguien que les provea. Ellos lo decían: "nos servimos de una alucinada para encontrar los temas".Tendría que haber al menos algunos estómagos agradecidos que supieran compensar a la pobre mujer a la que despojaron de su genio: ¡no! ¡una casa de locos! ¡ni siquiera el derecho a tener mi propia casa!...

…Parece que el principal beneficiario de mi taller es el señor Hébrard, editor de obras de arte, calle Royale. Allí se precipitaron todos mis bocetos (más de 300). Parece que ya unos años antes de mi marcha de París, los bocetos que hacía en Villeneuve tomaban el camino de su casa (por qué milagro? Dios sabe) Los encontré en su casa copiados en bronce y firmados por otros artistas: ¡realmente es demasiado fuerte! ...¡Y condenarme a prisión perpetua para que no reclame!Todo esto sale en el fondo del cerebro diabólico de Rodin. Sólo tenía una idea, que cuando él muriera yo podría alzar el vuelo como artista y llegar a ser más que él: era preciso que consiguiera tenerme entre sus garras después de su muerte igual que en vida. Era preciso que yo fuera desgraciada muerto él igual que vivo. ¡Lo ha conseguido punto por punto, porque lo que es desgraciada lo soy!¡Puede que no te importe mucho pero lo soy!...…Estoy muy aburrida de esta esclavitud. Me gustaría mucho estar en mi casa y cerrar bien la puerta.No sé si podré realizar este sueño, estar en mi casa…

(Extraído de 'Correspondecia de Clamille Claudel'. Editorial Síntesis)




















Según la interpretación de Paul Claudel, la obra muestra a Rodin desnudo, retenido por Camille- arrodillada, desnuda y suplicante- y arrastrado por una vieja, Rose Beuret, la verdadera mujer de Rodin a la que nunca se planteó dejar.

(Gracias AGT por la peli)
 
escrito por Alicia a las 21:03, | 3 comentarios
jueves 28 de febrero de 2008

Lizano, Jesús

LAS PERSONAS CURVAS
J.S. también debería vivir en este edificio, pero aun no ha llegado su momento. Quizá algún día me lo encuentre subiendo la escalera, maldiciendo por no tener ascensor... El hecho es que nunca supe explicar lo que yo misma quería decir cuando catalogaba a ciertas personas de curvas, cuadradas, circulares o incluso espirales, cuadrangulares o poliédricas. Eran así, pero no sabía porqué. Agradezco a J.S. que encontrara las palabras que expresan dicha idea en un magnífico poema de este ácatra incomprendido.



En: http://es.youtube.com/watch?v=brDsflqsdFM

Texto:

Mi madre decía: a mí me gustan las personas rectas

A mí me gustan las personas curvas,
las ideas curvas,
los caminos curvos,
porque el mundo es curvo
y la tierra es curva
y el movimiento es curvo;
y me gustan las curvas
y los pechos curvos
y los culos curvos,
los sentimientos curvos;
la ebriedad: es curva;
las palabras curvas:
el amor es curvo;
¡el vientre es curvo!;
lo diverso es curvo.

A mí me gustan los mundos curvos;
el mar es curvo,
la risa es curva,
la alegría es curva,
el dolor es curvo;
las uvas: curvas;
las naranjas: curvas;
los labios: curvos;
y los sueños; curvos;
los paraísos, curvos
(no hay otros paraísos);
a mí me gusta la anarquía curva.

El día es curvo
y la noche es curva;
¡la aventura es curva!
Y no me gustan las personas rectas,
el mundo recto,
las ideas rectas;
a mí me gustan las manos curvas,
los poemas curvos,
las horas curvas:
¡contemplar es curvo!;
(en las que puedes contemplar las curvas
y conocer la tierra);
los instrumentos curvos,
no los cuchillos, no las leyes:
no me gustan las leyes porque son rectas,
no me gustan las cosas rectas;
los suspiros: curvos;
los besos: curvos;
las caricias: curvas.

Y la paciencia es curva.

El pan es curvo
y la metralla recta.

No me gustan las cosas rectas
ni la línea recta:
se pierden
todas las líneas rectas;
no me gusta la muerte porque es recta,
es la cosa más recta, lo escondido
detrás de las cosas rectas;
ni los maestros rectos
ni las maestras rectas:
a mí me gustan los maestros curvos,
las maestras curvas.

No los dioses rectos:
¡libérennos los dioses curvos de los dioses rectos!
El baño es curvo,
la verdad es curva,
yo no resisto las verdades rectas.

Vivir es curvo,
la poesía es curva,
el corazón es curvo.

A mí me gustan las personas curvas
y huyo, es la peste, de las personas rectas.
 
escrito por Alicia a las 0:45, | 8 comentarios
domingo 24 de febrero de 2008

Beckett, Samuel



Beckett espera a que su soledad le haga Compañía. Vive justo encima mío, en el 8ºC. Oigo sus pasos caminando sobre la madera, día y noche, día y noche. ¿A quién espera? Creo que a un tal Godot. Yo se que nunca aparecerá, pero no quiero decírselo porque el ruidoso silencio de sus zapatos se perturbaría y ya! Shhh

POZZO: Para impresionarme, para que no le deje.
ESTRAGON: ¿Cómo?
POZZO: Quizá no me haya expresado bien. Trata de inspirarme piedad para que no me separe de él. No, no se trata exactamente de eso.
VLADIMIR: ¿Quiere usted deshacerse de él?
POZZO: El desea quedarse conmigo, pero no se quedará.
VLADIMIR: ¿Quiere usted deshacerse de él?
POZZO: Cree que, viéndole tan eficaz cargador, le emplearé como tal en el futuro.
ESTRAGON: ¿Y usted no quiere?
POZZO: En realidad, carga como un cerdo. No es su trabajo.
VLADIMIR: ¿Quiere usted deshacerse de él?
POZZO: Cree que al verle infatigable, me arrepentiré de mi decisión. Tal es su lamentable cálculo. Como si me faltasen peones. (Los tres miran a Lucky) ¡Atlas, hijo de
Júpiter! (Silencio) Ya está. Supongo que he contestado a su pregunta. ¿Algo más? (Usa el pulverizador)
VLADIMIR: ¿Quiere usted deshacerse de él?
POZZO: Piensan que yo hubiera podido estar en su lugar y él en el mío. Si el azar no se hubiera opuesto. A cada cual lo suyo.
VLADIMIR: ¿Quiere usted deshacerse de él?
POZZO: ¿Qué dice?
VLADIMIR: ¿Quiere usted deshacerse de él?
POZZO: Naturalmente. Pero en lugar de echarle, como muy bien hubiera podido hacer, quiero decir, en lugar de ponerle de patitas a la calle, es tal mi bondad que lo llevo al mercado de San Salvador, en donde espero sacar algo de él. Lo cierto es que a seres como éste no se les puede echar. Para hacerlo bien, sería necesario matarles.
(Lucky llora)
 
escrito por Alicia a las 22:17, | 1 comentarios

Henry Miller, Billie Holiday




Oigo la puerta de Billie y salgo al rellano. A la velocidad del rayo toco la puerta de Miller y ambos bajamos al primer piso. Nos sentamos en la escalera y esperamos. Son sólo unos minutos los que tarda la Holiday en volver con su botella de alcohol barato envuelta en una bolsa de papel marrón. Al entrar en el portal alza la vista, nos mira, sonríe, ya sabe porqué estamos ahí.
Miller y yo nos deleitamos absortos con el cimbreo de sus caderas, en la candidez de sus movimientos, al subir cada peldaño, a cada lento y medido paso, el crujir suave y algodonado sonido de su falda de tubo al rozar sus piernas, y justo cuando nos esquiva para continuar su ascenso al Cielo, llega a nosotros su olor, a pan caliente, a tabaco dulce, a café con licor. Cuando Billie cierra su puerta, el seco sonido nos despierta del ensueño. Nos miramos, sonreímos, uff... y volvemos cada uno a su fría habitación.


...Soy un hombre libre... y necesito mi libertad. Necesito estar solo. Necesito meditar sobre mi vergüenza y mi desesperación en soledad; necesito el sol y los adoquines de las calles sin compañía, sin conversación, cara a cara conmigo mismo, con la compañía exclusiva de la música de mi corazón.¿Qué quieren de mí?. Cuando tengo algo que decir, lo digo. Cuando tengo algo que dar lo doy.¡Su inquisitiva curiosidad me revuelve el estómago! ¡Sus cumplidos me humillan! ¡Su té me envenena! No debo nada a nadie. Sólo sería responsable ante Dios... ¡Si existiera!...



...La gente podrá insistir en que devora los diarios o pega las orejas a la radio (a veces las dos al mismo tiempo) para mantenerse al corriente de las actividades del mundo, pero es pura ilusión. Lo cierto es que apenas estos tristes individuos no están activos, no están ocupados, adquieren noción de un siniestro y doloroso vacío dentro de sí mismos. Francamente no importa con qué papilla se harten, lo importante es no ponerse cara a cara frente a sí mismos. Meditar sobre el problema del día, o siquiera sobre los problemas personales, es lo último que el individuo normal quiere hacer...

En: http://es.youtube.com/watch?v=bWtUzdI5hlE
 
escrito por Alicia a las 20:54, | 4 comentarios
lunes 4 de febrero de 2008

The Animals

Cada mañana, en el despacho, A.G.T. hace sonar House of The Rising Sun. Así la jornada se deja pasar, menos lenta... Cada tarde, The Animals, en las cocheras de mi edificio ensaya sus temas. Los que siempre quedaron a la sombra de The Beatles, los malditos, los rebeldes, los rechazados. Hacen vibrar las paredes de la casa, su electric blues inunda las habitaciones, el sol naciente irrumpe en las ventanas. Hoy no llueve, mañana quizá sí. Bukowski aúlla desde su ventana, borracho una vez más. Cioran enloquece -¡Ese ruido atronador!.

 
escrito por Alicia a las 23:10, | 1 comentarios

Carroll, Lewis



En su casa, Lewis tiene un gran espejo. Un espejo oval de marco dorado franqueado por dos apliques de luz que en su gran salón vacío refleja la opalina luz al entrar por la ventana. Me gusta pasear, frente a su espejo los días de lluvia, mientras él recita atusandose el pelo:


Afuera, triunfan los hielos y azotan las nieves,
brama la locura desatada del vendaval...
Dentro, nos acoge el rescoldo del hogar
y el nido feliz de la niñez.
Quedarás prendado por las mágicas palabras:
dejará de atemorizante el furor de la tormenta.
 
escrito por Alicia a las 22:27, | 1 comentarios

Onetti, Juan Carlos


Onetti en su 5º Interior:
Hace un rato me estaba paseando por el cuarto y se me ocurrió de golpe que lo veía por primera vez. Hay dos catres, sillas despatarradas y sin asiento, diarios tostados de sol, viejos de meses, clavados en la ventana en lugar de los vidrios.Me paseaba con medio cuerpo desnudo, aburrido de estar tirado, desde mediodía, soplando el maldito calor que junta el techo y que ahora, siempre en las tardes, derrama adentro de la pieza. Caminaba con las manos atrás, oyendo golpear las zapatillas en las baldosas, oliéndome alternativamente cada una de las axilas. Movía la cabeza de un lado a otro, aspirando, y esto me hacía crecer, yo lo sentía, una mueca de asco en la cara. La barbilla, sin afeitar, me rozaba los hombros.Recuerdo que, antes que nada, evoqué una cosa sencilla. Una prostituta me mostraba el hombro izquierdo, enrojecido, con la piel a punto de rajarse, diciendo:—"Date cuenta el serán hijos de perra. Vienen veinte por día y ninguno se afeita”.Era una mujer chica, con unos dedos alargados en las puntas, y lo decía sin indignarse, sin levantar la voz, en el mismo tono mimoso con que saludaba al abrir la puerta. No puedo acordarme de la cara; veo nada más que el hombro irritado por las barbas que se le habían estado frotando, siempre en ese hombro, nunca en el derecho, la piel colorada y la mano de dedos finos señálandola.Después me puse a mirar por la ventana, distraído, buscando descubrir cómo era la cara de la prostituta. Las gentes del patio me resultaron más repugnantes que nunca. Estaban, como siempre, la mujer gorda lavando en la pileta, rezongando sobre la vida y el almacenero, mientras el hombre tomaba mate agachado, con el pañuelo blanco y amarillo colgándole frente al pecho. El chico andaba en cuatro patas, con las manos y el hocico embarrados. No tenía más que una camisa remangada y, mirándole el trasero, me dio por pensar en cómo había gente, toda en realidad, capaz de sentir ternura por eso.Seguí caminando, con pasos cortos, para que las zapatillas golpearan muchas veces en cada paseo. Debe haber sido entonces que recordé que mañana cumplo cuarenta años. Nunca me hubiera podido imaginar así los cuarenta años, solo y entre la mugre, encerrado en la pieza. Pero esto no me dejó melancólico. Nada más que una sensación de curiosidad por la vida y un poco de admiración por su habilidad para desconcertar siempre. Ni siquiera tengo tabaco.No tengo tabaco, no tengo tabaco. Esto que escribo son mis memorias. Porque un hombre debe escribir la historia de su vida al llegar a los cuarenta años, sobre todo si le sucedieron cosas interesantes. Lo leí no sé dónde. El Pozo, 1939.
 
escrito por Alicia a las 21:58, | 1 comentarios

Pizarnik, Alejandra

Alejandra vive en el 7ºB, justo a mi lado. No suele recibir visitas, sólo Julio C. en ciertas ocasiones se pasea por su rellano y espera a que ella oiga su tarareo de alguna canción de Billy H. Entonces A. abre la puerta y sonríe. Es tan silenciosa que apenas sabes si está en casa o ha salido comprar cigarrillos. Suelo pasar cada tarde, a eso de las seis para controlar sus dosis de seconal, algún día me dará un buen susto! Ella sonríe, siempre sonríe. No se como alguien que sonríe tanto, puede tener un corazón tan triste. Hoy me contó su Tragedia:
Con el rumor de los ojos de las muñecas movidos por el viento tan fuerte que los hacía abrirse y cerrarse un poco. Yo estaba en el pequeño jardín triangular y tomaba el té con mis muñecas y con la muerte. ¿Y quién es esa dama vestida de azul de cara azul y nariz azul y labios azules y dientes azules y uñas azules y senos azules con pezones dorados? Es mi maestra de canto. ¿Y quién es esa dama de terciopelos rojos que tiene cara de pie y emite partículas de sonidos y apoya sus dedos sobre rectángulos de nácar blancos que descienden y se oyen sonidos, los mismos sonidos? Es mi profesora de piano y estoy segura de que debajo de sus terciopelos rojos no tiene nada, está desnuda con su cara de pie y así ha de pasear los domingos en un gran triciclo rojo con asiento de terciopelo rojo apretando el asiento con las piernas cada vez más apretadas como pinzas hasta que el triciclo se le introduce adentro y nunca más se lo ve. 1966
 
escrito por Alicia a las 21:17, | 1 comentarios
sábado 2 de febrero de 2008

Kundera, Milan

Ayer, cuando volvía de comprar harina para mi pastel de manzana, Frida (del 4ºA) y Kundera (del semisótano) discutían acaloradamente en el rellano del portal. Por lo visto Diego la martiriza con sus infidelidades y a la Kahlo no le caben más estatuillas de perdón en su estantería azul. Kundera por su parte apela al conformismo: -Oscuridad con los ojos abiertos, Luz con los ojos abiertos, Luz con los ojos cerrados. ¿En qué punto estás Frida?
-Milan, como muy bien escribiste desde allá en tu inmortalidad: Lo amo desde hace tanto tiempo que tengo derecho a que sea mío. Buenos días Alicia, ¿te dije ya que mi compatriota Carlos Salgado expone estos días? -Sí Friducha, sí me lo anunciaste. Esta tarde te bajaré un pedazo de pastel a ver si se te anima la cara, que últimamente estás un poco rancia y ya hablamos...


En: http://www.carlos-salgado.com/
 
escrito por Alicia a las 19:56, | 0 comentarios
sábado 26 de enero de 2008

Thelonious Monk



Demasiado limpio, demasiado vacío, demasiado negro y silencio.
Comencemos... Algo de música que me haga pensar como hacer:
Ahh sí, sí, sí,.. Thelonious:
http://www.lastfm.es/music/Thelonious+Monk.


Epistrophy:

En: http://es.youtube.com/watch?v=F2s6LZUdYaU

Etiquetas:

 
escrito por Alicia a las 1:02, | 1 comentarios